LLAMADAS A SERVIR: JÓVENES EN CAMINO DEL VOLUNTARIADO

LLAMADAS A SERVIR: JÓVENES EN CAMINO DEL VOLUNTARIADO

LLAMADAS A SERVIR: JÓVENES EN CAMINO DEL VOLUNTARIADO

Desde distintos rincones de Colombia han llegado siete jóvenes, Mariana Chaparro Soto, Mariana Ríos Pérez, Valeria Valencia Pedriza, Laura Gonzales Torres, Vanessa Bautista Arenas, María de los Ángeles Rodríguez Vernaza y Mariana Tuta Rodríguez, con una misma inquietud en el corazón: servir. Su camino las ha conducido hasta la comunidad de las Hijas de María Auxiliadora. Chinca, donde, al estilo de san Juan Bosco y Madre Mazzarello, han sido acogidas con sencillez, alegría y espíritu de familia. En la convivencia diaria con la comunidad de hermanas, cada gesto, cada palabra y cada momento compartido se ha convertido en una escuela de fraternidad, donde han aprendido que la misión nace del encuentro y se fortalece en la vida comunitaria.

Con el paso de los días, la experiencia se ha tejido a través de diversos talleres y espacios de encuentro que marcaron su proceso. Entre conversaciones, dinámicas y reflexiones, las jóvenes han descubierto el valor de las buenas costumbres y el manejo del tiempo como herramientas necesarias para una vida ordenada y un servicio responsable. Estos momentos formativos no solo han fortalecido sus habilidades personales, sino que también les ha permitido mirarse como grupo, reconocerse en sus diferencias y crecer juntas en el respeto y la convivencia.

Así mismo se han iluminado aún más cuando la Palabra de Dios se hizo guía en su preparación. A la luz de pasajes bíblicos como las obras de misericordia (Mateo 25 31-46) y las bodas de Caná (Juan 2 1-10), las jóvenes han reflexionado sobre una vida entregada al servicio, aprendiendo a ver y responder a las necesidades de los demás con sensibilidad y compromiso. El conocimiento de la vida y obra de san Juan Bosco ha avivado en ellas el deseo de servir con alegría y cercanía, mientras que los talleres sobre liderazgo y comunicación asertiva les han dado las herramientas necesarias para expresar sus ideas, trabajar en equipo y disponerse con un corazón abierto para las experiencias de voluntariado a las que serán enviadas.

En estas jóvenes contemplamos cómo la Palabra se ha hecho carne, cómo Cristo Resucitado ha soplado sobre ellas el Espíritu de la alegría, del servicio y del amor. En sus vidas se manifiesta un corazón dispuesto a entregarlo todo, tal como Jesús lo hizo en la cruz, confiando plenamente en el plan del Dios.

Ellas son signo de esperanza y anuncio de un nuevo amanecer, donde Jesús es el centro de todo y el entusiasmo se convierte en camino para fortalecer la fe. Con valentía inician una verdadera revolución desde sus propias vidas, desde cada decisión tomada al decir “sí” a la voluntad de Dios, siguiendo el ejemplo fiel y humilde de la Virgen María.

Este “sí” se hace concreto en lo cotidiano: en el servicio sencillo, en la escucha atenta, en la sonrisa ofrecida aun en el cansancio, en la entrega silenciosa que transforma realidades. Llevan en sus manos y en su corazón la Buena Noticia que las ha salvado y que puede salvar a muchos más.

Así, el llamado de amor que Dios ha sembrado en ellas está listo para ser llevado a diferentes rincones de Colombia, alcanzando a jóvenes, niños y familias que más lo necesitan. No caminan solas: son Iglesia joven en salida, sostenidas por la comunidad, guiadas por el Espíritu y animadas por los valores del carisma salesiano.

Llenas del Espíritu de Dios, se comprometen a ser buenas, honestas y competentes ciudadanas, que perseveran con alegría, sirven con generosidad y confían con amor en el propósito de Dios. Que sus vidas sigan siendo testimonio vivo de que Dios continúa llamando, enviando y renovando el mundo a través de jóvenes que se atreven a creer, servir y amar sin medida.

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