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Nuestra Identidad

Por un don del Espíritu Santo y con la intervención directa de María, San Juan Bosco fundó nuestro Instituto como respuesta de salvación a las aspiraciones profundas de las jóvenes. Le transmitió un patrimonio espiritual inspirado en la caridad de Cristo, Buen Pastor, y le imprimió un fuerte impulso misionero.

(Constituciones FMA, n°1)

Hijas de María Auxiliadora” es el nombre que don Bosco nos dio desde el primer borrador de nuestras Constituciones y que él mismo ratificó el 5 de agosto de 1872: «Vosotras pertenecéis a una Familia religiosa que es toda de la Virgen… Tened como gloria vuestro hermoso título de Hijas de María Auxiliadora y pensad a menudo que vuestro Instituto deberá ser el monumento vivo del agradecimiento de don Bosco a la Gran Madre de Dios, invocada bajo el título de Auxilio de los Cristianos.» (Crono historia I, 305-306)

Juntas vivimos en la presencia de María con el signo de la alegría y de una renovada conciencia de que todas estamos llamadas a ser “verdaderas imágenes” de Ella, como quería Madre Mazzarello; “auxiliadoras” sobre todo entre las y los jóvenes (cf. C 4). Está viva en nosotras la gozosa certeza de que «María Santísima ha sido la inspiradora de nuestro Instituto y continúa siendo la Maestra y la Madre» (C4) y por esto somos realmente sus hijas.

En Turín la opción de fundar una institución a favor de las jóvenes le vino a Don Bosco por la instancia de varias personas; por la constatación del estado de abandono y pobreza en el que se encontraban muchas muchachas; por el contacto con varios Institutos femeninos; por la profundidad de su devoción mariana; por la confirmación del Papa Pío IX que le animó hacia este camino; por repetidos “sueños” y hechos extraordinarios narrados por él mismo.

Contemporáneamente en Mornese, en las colinas del Monferrato, la joven María Dominga Mazzarello animaba un grupo de mujeres jóvenes que se dedicaban a las muchachas del pueblo, con la finalidad de enseñarles un oficio, pero sobre todo con el compromiso de orientarlas a la vida cristiana.

A distancia, dos señales en la misma longitud de onda mandaban un mensaje idéntico; tenía que nacer también para las niñas y las jóvenes el ambiente educativo que ya estaba en Turín-Valdocco, para los muchachos por obra de Don Bosco. María Dominga Mazzarello fue cofundadora al dar vida, forma y desarrollo a la nueva institución.
El 5 de agosto de 1872 el primer grupo de mujeres jóvenes pronunciaron su “”.

FORMACIÓN DE LA FMA

El amor a María es grande en todas nosotras y ella tiene un lugar especial en la historia de nuestra vocación, en las diversas etapas de nuestra vida y en la misión educativa.

El proceso de formación es único y se desarrolla a través de etapas sucesivas y complementarias. El período que precede a la Profesión Perpetua, pone las bases de ese crecimiento dinámico en la identidad de la FMA que debe prolongarse durante toda la vida.

Se inicia con la experiencia de Voluntariado, luego la fase inicial abarca: el período de prueba y orientación (se tiene en cuenta el porceso que la joven vaya realizando, el tiempo depende de este proceso), el postulantado (1 año); el noviciado (2 años); el juniorado (6 a 9 años). La formación prosigue con ritmos y modalidades adecuadas al proceso personal de cada Hermana.