La comunidad ha iniciado este camino de purificación y de travesía con Jesús reconociendo los antivalores de la vida que impiden navegar hacia Él. Es un crucero de 40 días con muchas aventuras. El viaje incluye travesia por el desierto, subida a una montaña, una semana en Jerusalen, una cena y una fiesta grandiosa.
La ceniza recuerda que algún día se morira y que el cuerpo se va a convertir en polvo. Enseña que todo lo material que se tiene, aquí se acaba. En cambio, todo el bien que se haya en el alma acompaña hasta la eternidad.
En la cuaresma se descubre que es posible cambiar de dirección y volver a la fuente, por eso se navegara mar adentro estos 40 días para que cada actitud que se tenga sea un acercamiento a la voluntad del Señor y así poder ser signos creíbles de su amor.
