La Pastoral de Misiones de la Arquidiócesis de Cali, invito a todos a celebrar el DÍA DEL NIÑO MISIONERO; con el lema “Como niños mostremos la alegría de ser misioneros” Participaron los párrocos, a los asesores(as), a los colegios arquidiocesanos y de comunidades religiosas masculinas y femeninasde la arquidiócesis de Cali
DOMINGO MUNDIAL DE LAS MISIONES (DOMUND) EN OCTUBRE, CON LA COLECTA.
El mes de Octubre, la Iglesia Católica celebra el Mes de las Misiones. Este debe ser considerado en todos los países como el mes de la misión universal. El penúltimo domingo de Octubre, proclamado “Jornada Mundial de las Misiones” constituye el punto culminante. Esta Jornada se celebrará en todas las Iglesias locales como fiesta de la catolicidad y de la solidaridad universal. Este día, los cristianos del mundo entero tomarán conciencia de su responsabilidad común frente a la evangelización del mundo. “Los Obispos y las Conferencias Episcopales elaborarán invocaciones especiales por las misiones, que se añadirán a la oración de los fieles durante la Misa” (Estatutos de las OMP 11, Motu Proprio “Ecclesiae Sanctae” III, 3)
La Jornada Misionera Mundial, orientada a sensibilizar sobre el problema misionero, así como a recoger donativos, es una cita importante en la vida de la Iglesia, porque enseña cómo se ha de dar: en la celebración eucarística, esto es, como ofrenda a Dios, y para todas las misiones del mundo (RM 81).
La finalidad fundamental de esta Jornada es dar a conocer la actividad misional de la Iglesia, en su más amplio sentido, tanto evangelizador como de desarrollo y promoción humana.
A esta jornada se la conoce popularmente con el nombre de DOMUND, término acuñado en 1943 por Monseñor Ángel Sagarminaga, primer Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias en España, quien guiado por su imaginación y su sentido de animación misionera, unió las dos sílabas iniciales de las palabras Domingo Mundial y lanzó a la calle el eslogan: DOMUND
El Papa Pío XI fue el gran impulsor del Domund. Electo Papa en 1922, toma un gran cariño a las Misiones, demostrado en la Fiesta de Pentecostés de ese mismo año cuando interrumpió su Homilía, despertando un silencio azaroso; tomó su solideo blanco y lo hizo circular entre los Cardenales, Obispos, Sacerdotes y Fieles en la Basílica de San Pedro de Roma, haciéndose así el mismo recaudador de una colecta en favor de las misiones.