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La pascua de Sor Gloria Arbelaez!

SOR GLORIA MARIA ARBELAEZ HOYOS

Nació en San Vicente – Antioquia, el 26 de mayo de 1944. Falleció en Floridablanca – Santander, en la clínica Ardila Lule el día 6 de agosto de 2018, día de la Transfiguración del Señor, a las 8:50 de la mañana.

Sus padres: Ernesto Arbeláez y Genoveva Hoyos, tuvieron una familia numerosa, llena del amor cristiano, de la cual el Señor llamó a dos de sus hermanos al sacerdocio como SDB: el Padre Ricardo y el Padre Mario y dos religiosas FMA, Sor Cecilia y Sor Gloria.

Cuando nació Gloria, su mamá dijo: “Si la Santísima Virgen me la da en su mes, es para que ella sea gloria en su honor. El nombre será Gloria María, que para mí será Gloria a María”

Sor Cecilia cuenta que siempre fue amiguera y le gustaba ir a la calle; su mamá le escondía las medias y así permanecía en casa. Desde que empezó a estudiar era juiciosa y le iba muy bien en todo, con muy poco esfuerzo de su parte.

“Al terminar la primaria, fue a estudiar interna en El Retiro, con la comunidad Salesiana. Se supo por las hermanas, que poco antes de morir mamá, ella pidió repetidamente permiso para ir a verla (mamá estaba indispuesta, pero no grave). Entonces sor Luz Vásquez, que era la directora, autorizó que le adelantaran los exámenes para que pudiera salir antes a vacaciones y Gloria ya los estaba presentando para la fecha 17 de octubre, día en que mamá se agravó. Cuando avisaron en el colegio, sor Luz inventó que necesitaba enviar un tapete a San Vicente, y que iba a enviarlo con una de las niñas que estudiaban allí; fue la excusa para mandar a Gloria a casa. Esa noche mamá murió. Gloria tenía 13 años.

A los dos años su papá se volvió a casar, y esta fue una etapa no fácil en su vida, de bastante soledad y superación de su parte. Le gustaba ir a fiestas, compartir con las amigas. A medida que iba definiendo su personalidad, se parecía más a mamá.

Mostrando el deseo de ser religiosa, pasó a Soacha – Cundinamarca para el 5° de Normal, y al terminarlo ingresó al aspirantado. Después de su profesión pasó por muchas de las casas en las que fue maestra de Primaria y secundaria, Asistente general, Catequista, Coordinadora de secundaria, Ecónoma, encargada del proyecto Laicos y Rectora. Su última casa “Don Bosco” en Floridablanca, en el Colegio Santa Isabel de Hungría donde se encontraba feliz y donde pudo realizar varios de sus sueños.

Salía adelante en lo que se proponía. Era muy reservada en sus cosas personales; responsable en cuanto le correspondía, capaz de caer en cuenta de las situaciones que le rodeaban e ir al encuentro de necesidades sin esperar a que se lo pidieran. Libre en sus opciones y disciplinada en lo que se proponía. Se cultivaba permanentemente en la preparación para la vida y analizaba las cosas con motivaciones bastante objetivas. Esto mismo quería para los docentes y para los jóvenes, proporcionando lo necesario para que pudieran realizarlo.

Cuando encontraba amigos o amigas con las qué compartir ideas y formas de ver la vida, disfrutaba con gusto y aprovechaba para confrontarse y progresar. Servía con gusto en el campo educativo, cuestionaba para hacer pensar.

Sus relaciones con el Señor eran sólidas y convencidas. Sabía encontrar a Dios en la vida ordinaria. Ella misma escribe: “La conciencia de que Dios se levante primero que yo todos los días, es para mí la muestra más grande de su amor preveniente. Lo constato con mucha frecuencia. No es fácil escribir sobre el amor de Dios cuando se tienen tantas concepciones y a veces prestadas. Un amor preveniente de Dios es una manera de sentir la vida y la muerte, de disfrutar lo que se tiene y se es. No puedo concretarlo, es un hecho o un instante. Es una constante que sorprende, sostiene y guía”.

Quería mucho a su familia y disfrutaba en su compañía, pero conservaba cierta distancia en situaciones especiales, en actitud de respeto por las diferencias. Sólo con quien tenía bastante confianza expresaba sus puntos de vista, a no ser que las circunstancias aconsejaran lo contrario.

Su vida fue provechosa para muchos; a las y los jóvenes, los ayudó a crecer en sentido de responsabilidad y compromiso frente a la vida. Es lo que ella misma hizo según se le fue presentando: con mucho sacrificio y olvido de sí, encontrando reservas para un realismo sereno y descomplicado”.

Muy fraterna, trató de adaptarse al medio donde vivía. Otra hermana la describe alegre y descomplicada, con una disponibilidad grande al servicio, de manera que parecía que nunca se le importunara al pedirle un favor, aunque en realidad le cueste sacrificio. Acogedora, atenta, generosa, tanto con las hermanas como con las personas de fuera.

Una de las estudiantes de 5° de primaria de Popayán le escribió el 7 de marzo de 2003

“Sor Gloria, Usted es un hermoso ejemplo de lo que es la comunidad salesiana y su compromiso con la Niñez y la Juventud de nuestro país y del mundo, su sonrisa quedará en nuestros corazones y la única forma de pagarle por tantos beneficios recibidos, es siendo cada día mejores niñas, mejores discípulas, para que cuando la vida nos vuelva a brindar la oportunidad de reencontrarnos, nosotras con la frente en alto y posiblemente con lágrimas en los ojos, lágrimas de felicidad, podamos contarle que hemos triunfado, que somos felices, gracias a su ejemplo y enseñanzas.

Usted regó su semilla en este hermoso colegio, hoy se va orgullosa, pero con la humildad de los que aman a Dios, porque vio florecer los frutos que con tanto esmero cada mañana regó, otras tierras brillarán con su alegría y otras niñas serán su razón de vivir, nosotras siempre la recordaremos como alguien que se ganó nuestro respeto, admiración y logró conquistar nuestro corazón y ahí se quedará para siempre.

Un abrazo tan grande y tan fuerte como la comunidad Salesiana, que Dios la bendiga”.

En el periódico de Chía así la describieron: UNA MONJA FUERA DE CONCURSO

…Desde muy niña se entregó al arte de la conversación, lo cual la rodeó de grandes amigos, pero también de una imagen que rompe con un esquema. Encontró en el sentido del humor un instrumento de alegría, pero de alegría conquistada.

…Sus alumnas y exalumnas encontraban en ella una amiga con la que podían hablar.

Siempre expresó de manera respetuosa y firme sus convicciones, demostrando una gran inteligencia para llamar las cosas por su nombre, para idear, generar y proponer opciones de transformación y cambio para la Provincia y para la comunidad.

Su innegable y auténtico compromiso social, su deseo de contribuir a la paz, a la convivencia, a la superación de todas las formas de pobreza, la llevó a extender su llamada a la participación y al cambio a las exalumnas, a quienes tanto amó y valoró su rol en la construcción de una auténtica comunidad educativa; a las familias, con las cuales realizó un apostolado activo y vibrante en las diferentes partes del país donde realizó su labor evangelizadora.

Su espíritu renovador salió de las fronteras de la comunidad salesiana, para encarnarse en las comunidades, las alcaldías, las instituciones del estado, las universidades, buscando tejer redes de sentido, de compromiso, de desarrollo sostenible, ejerciendo un liderazgo inspirador, carismático y profundamente humano, polinizando el espíritu de Don Bosco y haciendo realidad la amabilidad salesiana.

Cultivó su pensamiento crítico basado en una sólida formación que le ayudaba a encontrar argumentos persuasivos que tenían pinceladas de creatividad y soluciones que inspiraban y movían los corazones.

Su “voz campana” se seguirá escuchando en las comunidades a las que perteneció, eternizando su legado de una vida comprometida con lo posible; con el amor a los más necesitados, con la búsqueda de una auténtica transformación de la comunidad, reto al cual le dedicó su inteligencia, su alegría, y gran parte de su existencia.

Nos corresponde ahora, rescatar, valorar y dar vida a su legado de humanidad, de autenticidad, de entrega, de transformación real y verdadera como la única manera de honrar su apreciada vida y de honrar también a su familia, para quién pedimos el Señor les multiplique muchas bendiciones. Querida Sor Gloria: tu palabra, tu sonrisa, tu alegría, y tu maravillosa humanidad permanecerán en nuestros corazones inspirándonos por siempre, con la certeza de que el Señor te acogió con la más amorosa de las bienvenidas.

La Provincial, Sor Tonny Lucía Aldana

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